El Ayuntamiento de Palma

El Ayuntamiento de Palma es uno de los edificios más singulares de la ciudad si lo comparamos con los demás edificios homólogos del resto de España. Su fachada barroca con toques manieristas se diferencia del resto de consistorios españoles, la mayoría de estilo neoclásico. La extraordinaria prestancia de la fachada lo convierte en uno de los monumentos más representativos de la ciudad y dota a la plaza aneja, la Plaza de Cort, de un encanto especial.

En realidad, el edificio ya existía antes que el Ayuntamiento, puesto que esta función la adoptó en 1716, a raíz de los Decretos de Nueva Planta. Anteriormente fue un hospital e incluso sede de la Universidad. De hecho, la fachada que todo palmesano asocia con el consistorio se construyó entre 1649 y 1680, mucho antes de que el edificio ostentara ese cometido administrativo.

Un edificio repleto de historia…

Aunque fue objeto de diversas remodelaciones a lo largo del tiempo, hoy, la fachada del Ayuntamiento, se nos presenta como una obra artística de gran calidad. Destaca la organización en tres registros, de los cuales el intermedio es el balcón que abarca hasta siete ventanales. El tercero presenta un reloj que popularmente se conoce como es Figuera, en honor al fundidor del siglo XIV  Pere J. Figuera, autor de la campana que tañía en una torre de la calle Victoria hasta su demolición en el siglo XIX. Fue entonces cuando la campana se reubicó… en el Ayuntamiento. Es por ello que los palmesanos, aún hoy, celebran las campanadas de Fin de Año frente a esta fachada.

… y de leyendas

Entre la decoración, podemos encontrar diversos detalles pertenecientes al estilo barroco-manierista al cual se adscribe. Sin embargo, existen detalles que han dado lugar a diversas leyendas. Es el caso del misterioso caracol y lagarto de piedra que, sólo con la atenta observación, pueden observarse en la fachada. La explicación popular dice que ambos animales son la firma de los maestros de obra. El caracol y el lagarto (caragol y dragó en mallorquín, respectivamente) serían los apellidos de ambos artistas. ¿Verdad o fantasía? Tal vez, como toda leyenda, un poco de ambas.

Especial mención merece el banco de piedra adosado al registro inferior de la fachada. Popularmente se le denomina con el nombre de “Sinofós”. Una palabra que, traducida al castellano, significa “Sinofuera”. De nuevo, la leyenda popular ofrece una explicación a este extraño nombre. Todo parece indicar que, al igual que hoy, este banco era el lugar preferido de los ociosos palmesanos para sentarse y observar el ir y venir de la Plaza de Cort. Y cuando se les preguntaba por qué no trabajaban, siempre respondían “si no fuera por los achaques”, “si no fuera por…”. Sin embargo, no se les puede reprochar nada, puesto que la belleza de la Plaza de Cort, y su representativo olivo, merece que nos sentemos a observarla el tiempo que sea necesario. Aunque nos llamen vagos.