El Paseo del Borne

El Paseo del Borne es uno de los espacios palmesanos más representativos y concurridos. Formó parte, a principios del siglo XIX y en plena Guerra de Independencia, de los planes de remodelación de la ciudad, a la que se quiso dotar de una imagen más europea. ¿Y qué mejor forma de conseguir esta fisonomía de ciudad europea que con un boulevard? Diseñado por el arquitecto madrileño Isidro González Velázquez, conserva ciertas características que le emparenta con el Paseo del Prado de la capital española.

El paseo comienza en la Plaza de Juan Carlos I y finaliza en la Plaza de la Reina. Ambos emplazamientos se caracterizan por contar con una fuente, la más famosa de todas, en la plaza de Juan Carlos I. Apodada popularmente como la “Plaza de las Tortugas”, debe su sobrenombre, precisamente, a la fuente que la engalana. Si se observa atentamente, el obelisco de la fuente descansa sobre cuatro esculturas de hierro con forma de tortuga.

Alrededor de ella se dispone una plaza en la que el viandante puede sentarse y contemplar la animada vida de esta zona. Muchos palmesanos la utilizan como punto de encuentro, por lo que siempre está repleta de personas, sobre todo de jóvenes. También es el lugar favorito por los aficionados al fútbol para celebrar los títulos de su equipo, ya sean del Barça, del Madrid o, en los últimos tiempos, de la Selección.

El paseo que nos conduce de esta plaza a la Plaza de la Reina adquiere el aspecto de un clásico boulevar. Cuatro esfinges, dos al principio y otras dos al final, lo custodian . Flanqueado por frondosos árboles que cubren la parte peatonal de una agradable sombra, el paseante puede recorrerlo mientras se recrea en la visión de los hermosos edificios que se erigen a ambos lados. El estilo predominante es el tradicional mallorquín, aunque tampoco faltan ejemplos de edificios de inicios del siglo XX, alguno de ellos firmado por el famoso arquitecto mallorquín Gaspar Bennàssar.

Al final del recorrido, el viandante puede contemplar la fuente de la Plaza de la Reina, esta, a diferencia de la Plaza de Juan Carlos I, sin espacio para sentarse. Desde este punto se pueden obtener gratas vistas de la Palma más monumental. Al fondo, los Jardines del Rey y su vegetación, de la cual emerge en segundo plano la Almudaina y la Catedral. Una imagen repetida innumerables veces en las postales, pero que en persona consigue un gran impacto estético.

Una zona concurrida de gran actividad comercial y hostelera

El Paseo del Borne, como zona concurrida que es, cuenta con una gran actividad hostelera y comercial. A lo largo de su recorrido hay bares y restaurantes que invitan al paseante a detenerse para observar el entorno desde la tranquilidad de sus terrazas. Asimismo, es el Paseo del Borne y en una de las calles cercanas, Jaime III, donde se concentran las más importantes cadenas comerciales de moda, así como las grandes firmas.

Tampoco podemos olvidar que en esta zona se encuentra buena parte de la mejor oferta cultural de la ciudad. No muy lejos del Gran Hotel, el Paseo del Borne cuenta con el Casal Solleric, una de las más famosas salas de exposiciones de Palma de Mallorca. Situada en un edificio antiguo, ofrece, además de exposiciones, una completa librería sobre temas de arte y un bar/cafetería. l