El Palacio Real de la Almudaina

El Palacio Real de La Almudaina es uno de los monumentos más señeros de Palma de Mallorca. Construido en época musulmana, fue uno de los escasos monumentos conservados tras la reconquista cristiana. Tal vez debido a su naturaleza política y residencial, los cristianos no sintieron la necesidad de destruirlo como sí hicieron con otras obras arquitectónicas, como es el caso de la mezquita erigida en el lugar donde hoy está la Catedral de Palma. Sin embargo, la Almudaina no ha permanecido igual a sí misma durante sus siglos de existencia. Los cambios políticos y religiosos han dejado una impronta imborrable en su fisonomía, creando un conjunto arquitectónico de gran interés artístico e impacto estético.

El monumento que sirvió de base a la Almudaina databa del tiempo de los romanos. Los musulmanes, hacia el año 1281, empezaron a construir en este mismo lugar un alcázar para desempeñar la función que más tarde los cristianos heredaron: la de residencia real. El rey cristiano Jaime II ordenó su reedificación en 1309 y la convirtió en la sede del gobierno del Reino de Mallorca. Este hecho conllevó inevitablemente que el aspecto exterior e interior de la Almudaina cambiara. Así, la influencia cristiana se refleja en su fachada, donde podemos ver arcos de medio punto y ojivales, elementos arquitectónicos ajenos a la tradición musulmana.

En el interior de la Almudaina podemos apreciar ese mismo eclecticismo estilístico sedimentado por los siglos. Así, a lo largo de sus salones y estancias, podremos apreciar tanto el gótico (en la capilla de Santa Ana o el salón del trono) como el estilo renacentista (huella de la estancia de Carlos I) y dieciochesco.

Sin embargo, el recuerdo musulmán es muy explícito en sus jardines, conocidos como “Jardines del Rey”. Su estructura es muy similar a la de otros patios musulmanes célebres, como es el caso del Patio de los Arrayanes de la Alhambra de Granada: un estanque estrecho y alargado flanqueado por setos y vegetación. El ambiente perfecto para el descanso y esparcimiento de los reyes que hoy en día usan los palmesanos para amenizar sus paseos.

La Almudaina se erige frente a la Catedral de Palma formando un conjunto de extraordinaria belleza arquitectónica que se funde con el estanque del cercano del “Parc de la Mar” y el bulevar Paseo del Borne. El visitante que así lo desee podrá visitar su interior, abierto para los turistas, excepto cuando se llevan a cabo actos y audiencias vinculadas con la Casa Real Española. No hay que olvidar que aún hoy, la Almudaina sigue siendo residencia real. Un ejemplo de cómo la Almudaina, pese a los vaivenes del tiempo y los estilos, sigue siendo fiel a sí misma.

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