La Lonja de Palma

Problablemente sea la Lonja el monumento que, junto con la Catedral y el Castillo de Bellver, completa la trinidad artística de Palma de Mallorca. Todo un alarde arquitectónico y escultórico, consiste por sí misma un testimonio del pasado poderío de Mallorca en el terreno comercial y artístico.De hecho, la famosa Lonja de Valencia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se inspiró en la más humilde lonja mallorquina.

Nuestra lonja se empezó en 1420 y tardó en construirse nada menos que treinta y dos años. En aquella época y hasta al descubrimiento de América, una parte importante del comercio internacional se llevaba a cabo en el Mediterráneo. Por su situación privilegiada en este mar, Mallorca resultaba una pieza fundamental en el comercio de la época. La construcción de una lonja, una suerte de “casa de los mercaderes”, era, por tanto, una consecuencia natural de la prosperidad de la isla.

Y como se dice en muchas ocasiones, a la prosperidad económica la sigue la prosperidad cultural. Mallorca tampoco fue una excepción a este hecho. Y es que la Lonja de Palma es una joya arquitectónica, una de las realizaciones más acabadas de lo que ha venido a denominarse como gótico catalán. Su arquitecto fue el mallorquín Guillem Sagrera, artista a quien su época, algo poco común, le reconoció inmediatamente su talento. Sus obras pueden encontrarse también Italia, con la que Mallorca guardaba una estrecha relación de mutuas influencias artísticas debido a la gran actividad comercial existente entre ambas.

Un espacio de radiante gótico

¿Cuáles son las bellezas que la Lonja de Palma depara al visitante? Ante todo una concepción orgánica de la arquitectura, algo muy característico del gótico. El interior de la Lonja se asemeja a un bosque por la naturalidad con la que las columnas helicoidales se funden con las bóvedas y los nervios de éstas se integran en los muros. Todo unido crea un efecto irrepetible, subrayado por el ambiente diáfano conseguido gracias a la estudiada iluminación de los ventanales.

Pero que la exuberancia interior no nos impida apreciar la gran belleza de su exterior. Sobre todo del ángel que nos da la bienvenida en lo alto de la portada. Su serena expresión y realismo escultórico lo coloca como una de las piezas más hermosas no sólo del gótico hispano sino del gótico europeo.

El Barrio de la Lonja

La Lonja abre sus puertas al público con ocasión de las exposiciones artísticas que a menudo se celebran en su interior. Sin embargo, alrededor de ella se extiende una de las zonas más conocidas de la ciudad. Denominada popularmente como “Barrio de la Lonja” alberga numerosos restaurantes y locales de ocio muy frecuentados por palmesanos y foráneos. Sus calles, recoletas y antiguas, recogen estilos artísticos dispares, desde el Renacimiento al Modernismo. Pasear por esta zona es todo un placer y no desmerece en belleza al señero monumento que le da nombre.

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